Oaxaca City, officially Oaxaca de Juárez, is the capital of the state of Oaxaca in southern Mexico and sits in the Central Valleys at an elevation of roughly 5,100 feet. Founded by the Spanish in 1532 on a site with long pre-Hispanic occupation, the city was laid out according to Renaissance urban planning principles, with a central plaza, orthogonal streets, and prominent religious and governmental buildings. Its historic center is designated a UNESCO World Heritage Site, recognized for its well-preserved colonial architecture, seismic-adapted stone construction, and continuity of civic life. The city has a temperate climate moderated by altitude and has long served as a regional administrative, religious, and commercial hub.
Oaxaca City is widely regarded as one of Mexico’s most significant cultural centers, shaped by the coexistence of Indigenous, colonial, and modern traditions. It is home to major institutions such as the Templo de Santo Domingo de Guzmán, the Museo de las Culturas de Oaxaca, and numerous galleries, libraries, and independent cultural spaces. The city hosts large-scale festivals and public events, including Guelaguetza, Day of the Dead observances, political demonstrations, and religious processions, many of which take place in or around the Zócalo. Oaxaca’s cuisine, markets, and craft traditions are deeply integrated into daily life, reflecting strong regional identities rather than a single dominant urban culture.
Surrounding Oaxaca City are numerous towns known for specialized crafts and long-standing artisan traditions. Teotitlán del Valle is associated with wool weaving and natural dyes; San Bartolo Coyotepec is known for black pottery (barro negro); Santa María Atzompa produces green-glazed ceramics; Arrazola and San Martín Tilcajete are known for carved wooden alebrijes; and Tlacolula hosts one of the region’s most important traditional markets. The valleys around the city also contain some of Mesoamerica’s most significant archaeological sites, including Monte Albán, Mitla, Yagul, Dainzú, San José El Mogote, and Atzompa, illustrating the long continuity of Zapotec and Mixtec settlement in the region.
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La Ciudad de Oaxaca, oficialmente Oaxaca de Juárez, es la capital del estado de Oaxaca en el sur de México y se encuentra en los Valles Centrales a una altitud de aproximadamente 1,550 metros. Fundada por los españoles en 1532 en un sitio con una larga ocupación prehispánica, la ciudad fue diseñada de acuerdo con los principios de planificación urbana renacentista, con una plaza central, calles ortogonales y edificios religiosos y gubernamentales prominentes. Su centro histórico está designado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, reconocido por su bien conservada arquitectura colonial, construcción de piedra adaptada a sismos y continuidad de la vida cívica. La ciudad tiene un clima templado moderado por la altitud y ha servido durante mucho tiempo como un centro administrativo, religioso y comercial regional.
La Ciudad de Oaxaca es ampliamente considerada como uno de los centros culturales más significativos de México, moldeada por la coexistencia de tradiciones indígenas, coloniales y modernas. Alberga importantes instituciones como el Templo de Santo Domingo de Guzmán, el Museo de las Culturas de Oaxaca y numerosas galerías, bibliotecas y espacios culturales independientes. La ciudad organiza festivales y eventos públicos a gran escala, incluyendo la Guelaguetza, las celebraciones del Día de Muertos, manifestaciones políticas y procesiones religiosas, muchos de los cuales tienen lugar en o alrededor del Zócalo. La cocina, los mercados y las tradiciones artesanales de Oaxaca están profundamente integrados en la vida diaria, reflejando identidades regionales fuertes en lugar de una sola cultura urbana dominante.
Alrededor de la Ciudad de Oaxaca se encuentran numerosos pueblos conocidos por sus artesanías especializadas y tradiciones artesanales de larga data. Teotitlán del Valle está asociado con el tejido de lana y tintes naturales; San Bartolo Coyotepec es conocido por su cerámica negra (barro negro); Santa María Atzompa produce cerámica vidriada verde; Arrazola y San Martín Tilcajete son conocidos por sus alebrijes de madera tallada; y Tlacolula alberga uno de los mercados tradicionales más importantes de la región. Los valles alrededor de la ciudad también contienen algunos de los sitios arqueológicos más significativos de Mesoamérica, incluyendo Monte Albán, Mitla, Yagul, Dainzú, San José El Mogote y Atzompa, ilustrando la larga continuidad del asentamiento zapoteca y mixteca en la región.
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